Yo no lucho por un Dios falso ni por una religion que me engaña, empuño mi látigo para proteger a la humanidad,
en la que se encuentra la gente a la que amo y por la que derramaría hasta la última gota de mi sangre.
Simon Belmont II

No es muy sencillo saber las razones de porqué ciertas temáticas, causan un interes mayor que otras en la
mente de las personas, ya sean temas totalmente verídicos o leyendas impregnadas de misterio y años de
historias transmitidas de generación en generación hasta nuestros días.
Sin duda, los vampiros siempre han sido algo que ha atraido poderosamente la atención de los seres humanos, y sobre
todo desde que el famoso Vlad el Empalador, se forjase la leyenda de beber la sangre de sus súbditos para
obtener la inmortalidad. Desde entonces, la leyenda del Conde Drácula y todas las historias que han rodeado
su figura han inspirado a toda una legión de artistas de todas las ciencias posibles.
La que a nosotros nos importa, obviamente, es el arte del videojuego. De un videojuego que sin duda esta en ese
rinconcito especial de todos los aficionados con la suficiente memoria, edad, o interes, para haber disfrutado de
una de las sagas más especiales de toda la historia de los videojuegos.
Hay mucha gente, aún, que se pregunta si los videojuegos pueden ser, o no, considerados como un arte. Evidentemente,
no todos los juegos de la serie Castlevania podrían considerarse como obras maestras, pero si que hay unos cuantos juegos
que por su diseño y su música, alcanzan sobradamente esa calificación. Esos juegos, como Super Castlevania IV de Super
Nintendo, o el mítico Rondo of Blood, el Castlevania III de NES o el sobrecogedor Simphony of the Night, son un
intento de que cada momento, de que cada pantalla, sea como un lienzo cuidadosamente pintado por un grupo de desarrolladores
dedicados al máximo en ese propósito.
La música no es algo dejado al azar en esta saga. Y es que desde sus inicios, Castlevania ha sido una garantía de calidad
cuando nos referimos a este apartado. Ritmos trepidantes repletos de guitarras electricas y percusiones que nos hacían
estremecer al recorrer de un lado a otro el castillo del Conde Drácula y sus alrededores. Músicas que han quedado enmarcadas
entre las mejores de la historia, y que por muchos años que pasen, jamás las podrán arrancar de ahí. Temas como "Bloody Tears",
el "Dracula's Castle" del Simphony of the Night, que te ponía los pelos de punta al verte entrar en el castillo con un Alucard
tan poderoso que destrozaba cualquier enemigo que saliera al paso de un sólo golpe, el "Dance of Pales", "Vampire Killer" o el
maravilloso tema de la Torre del Reloj en Super Castlevania IV.
Es todo un placer para este redactor el pasearse por la historia de un juego como este, y espero que los que no tuvisteis la
oportunidad de conocer algunos de estos juegos en su momento, consigais hacerlo ahora en un artículo que también va dirigido,
como no, a los más acérrimos seguidores de esta saga vampírica que tan buenos ratos nos ha hecho pasar. Vamos a ello.
Los Juegos
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