Sistemas:
Nintendo 64: 1999
Como ya comentamos en el capítulo anterior cuando Castlevania 64 salió al mercado, las ilusiones de todos los que esperaban un Castlevania en 3D jugable se fueron al garete, había un personaje jugable menos de lo prometido, un numero de fases no muy grande y otros detalles hacian parecer al juego como un producto inacabado. Por eso salió Castlevania 64: Legacy of Darkness, el juego que Castlevania 64 debería haber sido, y que de paso Konami nos vendió dos veces.
Comienzas el juego pudiendo utilizar unicamente a Cornell, por lo que tendras que ir desbloqueando a los otros dos personajes haciendo lo necesario para ello. Teniendo la posibilidad de convertirse en lobo, Cornell debe atravesar trece fases que se dividen basicamente en dos tipos: fases lineales en las que hay que ir avanzando habitación tras habitación, y fases en modo libre, en las que deberemos explorar un escenario bastante más amplio para poder superarlo.

El sistema dia-noche no tiene efectos en el final de la aventura, y Cornell cuenta con un único final. Henry tiene otra misión bastante diferente, en la que tendrá que encontrar a seis niños en un tiempo no superior a siete dias. Dependiendo de la cantidad de niños que consiga salvar obtendrá también un final mejor o peor. Las misiones y fases de Reinhardt y Carrie son exactamente las mismas que en Castlevania 64.

El control del juego lamentablemente no se mejoró en absoluto, todo lo contrario que el sistema de cámaras, muy mejorado con respecto a la anterior versión y que hacían la experiencia algo más jugable.


Graficamente mejoró algo más, con menos niebla y una banda sonora bastante mejorada con respecto a la versión anterior. Ni este ni el anterior juego le hacen justicia a la saga Castlevania, pero si Konami se hubiera esforzado en el primer intento, quizás se nos habría quedado a todos un mejor sabor de boca.
Castlevania: Resurrection
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