Sistemas:
Game Boy Advance: 2001
El hecho de que el primer intento de llevar la saga Castlevania a la Game Boy Advance recayera en Konami Kobe no parecía una gran noticia después de lo visto con los juegos de Nintendo 64. Así que esta vez tomaron la ruta más sencilla e implementaron la fórmula creada en Simphony of the Night para llevarla a este juego.
De esta forma, teníamos un Castlevania no lineal, con 14 secciones del castillo que íbamos descubriendo poco a poco y por las que nos podíamos mover libremente, sistema de subida de niveles RPG, y diferentes tipos de armas y objetos para equiparnos en nuestra aventura. Además, entraban en acción unas cartas que al combinarlas nos otorgaban diferentes poderes y que además, eran un buen sistema para seguir jugando hasta conseguirlas todas.

En esta ocasión tomábamos el control de Nathan Graves, un descendiente de los Belmont que se introdujo en el castillo de Drácula junto a su maestro Morris Baldwin y el hijo de este, Hught Baldwin, para destruir una vez al señor de la noche después que Camilla, una nigromante al servicio de Drácula, lo hubiera revivido de nuevo.

Como hemos comentado anteriormente, Nathan va subiendo de nivel al igual que ocurría en Simphony of the Night. Su arma principal será el látigo esta vez, a pesar de que podremos ir adquiriendo nuevos items, como diferentes tipos de armaduras, y el sistema de cartas DSS, que combinándolas, podremos llegar a tener hasta 101 poderes entre armas, y poderes de ataque, defensa y especiales.

Graficamente la verdad dejaba bastante que desear, con unas animaciones bastante pobres y un tamaño bastante pequeño en los enemigos. Su dificultad era excesiva, y la música, a pesar de algunas canciones que estaban bien, era un remake de títulos de otros juegos. Un Castlevania no demasiado bueno, pero la verdad es que fue de las mejores cosas que ofreció Game Boy Advance en sus inicios.


Castlevania: Harmony of Dissonance
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