Sistemas:
Playstation 2: 2003
Los chicos de KCET se habían hecho con el control en cuestión de desarrollar juegos de la saga, y tras dos juegos seguidos se atrevieron a volver a crear un nuevo capítulo en tres dimensiones con unos resultados bastante acertados e interesantes.
El juego supone además una precuela en toda regla, ya que estamos ante el primer capítulo, cronologicamente hablando claro, de la saga por lo que tendremos la ocasión de conocer al primer miembro del clan Belmont que se enfrentó a drácula y la historia que hay tras el Vampire Killer, el mítico látigo que llevamos utilizando desde el primer juego. Ese primer Belmont será Leon Belmont, quien tras conocer el rapto de su amada por Drácula correrá a salvarla como otras tantas veces.

El castillo consta de ocho secciones, cada una de ellas con un jefe final. El entorno, como hemos dicho, es en 3D aunque no totalmente, ya que las cámaras son fijas. Podremos movernos por el castillo libremente y acceder de forma no lineal a las diferentes secciones en lo que es sin duda un legado del Simphony of the Night, pero el sistema RPG ha desaparecido totalmente, dejando paso a ingentes legiones de monstruos a los que mataremos una y otra vez sin encontrar en ello recompensa alguna que no sea el mero hecho de combatir.

El Vampire Killer llegará a adoptar hasta cinco formas diferentes, pero será la única arma que Leon empuñará durante su aventura. Las sub armas seguirán permanenciendo en el sistema de juego, en este caso con algunas sorpresas en forma de personaje secundario, y no decimos más.

El juego tiene buen aspecto, con unos gráficos bastante sólidos y unos escenarios aunque a veces repetitivos que cumplen bastante bien su función. La música fue otra de las sorpresas agradables del juego, quedando a la altura de la saga con unos temas completamente novedosos y muy bien traídos.

Un buen Castlevania y un buen intento al para volver a probar el comportamiento de la saga en 3D, que la verdad no consigue terminar de despegar.

Castlevania: Dawn of Sorrow
|