Black Isle Studios estaba desarrollando Planetscape: Torment y ayudando con el primer Baldur’s Gate mientras desarrollaron la segunda parte de Fallout, en la que participaron muchos de los componentes del grupo de diseño anterior, aunque faltaron miembros clave, ya que Tim Cain (productor), Leonard Boyarsky (director artístico) y Jason Anderson (jefe de artistas) dejaron Interplay para crear su propia desarrolladora: Troika Games.
El juego salió al mercado exactamente un año después de la salida del primer juego. Tiene lugar ocho décadas después de los eventos ocurridos en Fallout, cuando nuestro protagonista encuentra un pueblo llamado Arrollo al que tratará de salvar recuperando el Kit de Creación del Jardín del Edén, un dispositivo que dejará el pueblo en el estado en el que se encontraba antes de la guerra nuclear.
Juego es mucho más grande que su predecesor, por lo que encontrar este artefacto no será tarea fácil. Además, la cantidad de misiones alternativas es altísima, por lo que no es extraño que el jugador se distraiga bastante de su tarea principal. El tiempo además juega a nuestro favor en este sentido, ya que aunque tenemos un tiempo límite de 12 años de juego, será muy complicado que lo gastemos todo.
Y es que una vez más, la nula linealidad del juego hace que para poder encontrar el artefacto que buscamos tengamos que ser extremadamente minuciosos en nuestra tarea de recorrer el mapa de juego. En el juego anterior, también comentábamos la poca linealidad de la que hacía gala con bastante acierto el juego, pero como hemos comentado anteriormente, en esta ocasión no nos vemos tan agobiados de tiempo.
Por lo demás, el juego no ofrece excesivas cosas que comentar, ya que el motor y la interfaz son prácticamente idénticos al primero juego con algunas mejoras, siendo sin duda lo más criticable de esta secuela. Sin embargo, el juego muestra un desarrollo de la historia y del mundo en el que jugamos realmente encomiable, encontrándonos un lugar mucho más adaptado a la podredumbre y la miseria humana que en el primer Fallout, con un claro cúlmen en la ciudad de New Reno. Es por esto que los jugadores que vengan de la primera entrega se verán sobradamente recompensados con esta secuela, ya que aunque el sistema de juego es prácticamente idéntico, realmente sentirán como el mundo con el que tanto disfrutaron hacía un año había evolucionado de una forma totalmente coherente y dolorosamente brutal, pudiendo por ejemplo matar o vender como esclava a tu propia esposa.
Una secuela que sin llegar a presentarse innovadora y refrescante en el género si consiguió satisfacer a los seguidores de la primera parte y sin duda enganchar a los nuevos jugadores con un juego mucho más profundo que el primer Fallout.
Fallout Tactics: Brotherhood of Steel
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