Reflexiones Finales
A pesar de tener un hardware bastante bueno, el poco éxito de la Master System en Japón se debió fundamentalmente a la falta de apoyo de third parties. Sin embargo había una razón lógica, y es que en los primeros años Nintendo tenía contratos exclusivos con la mayoría de ellas que les prohibían hacer juegos para otras consolas. Como la Famicom era la máquina más vendida, casi nadie se arriesgó a perder este filón. Cuando el gobierno puso cartas en el asunto y obligó a Nintendo a liberar el mercado, ya era quizás demasiado tarde para la consola de SEGA.
Además, en Estados Unidos tampoco supo jugar bien sus cartas. Vendieron los derechos de la consola a Tonka (Hasbro), y la compañía juguetera no supo promocionar correctamente el producto. Además el mercado se veía inmerso en la gran crisis en el mundo de los videojuegos que se produjo a mediados de los ochenta.
En Europa la situación fue diferente, ya que compañías como Acclaim, Codemasters o Domark tuvieron vía libre para programar juegos en esta consola. Además llegó prácticamente a la par que la 8 bits de Nintendo en 1987, así que la lucha estuvo más equilibrada.
Las distribuidoras también tuvieron un importante papel en este mercado. En España la encargada fue Virgin, y supo vender la consola y sus juegos como un entretenimiento más, equiparándolo con películas o discos de música.
Brasil es un caso aparte, y da gusto ver como Tec Toy se volcó con SEGA. Hay que admitir que también tuvo facilidades, ya que Nintendo no tuvo representación oficial en ese país hasta 1993.
Quizás la misión más importante de la Master System fue allanar el camino, y hacer que el nombre de SEGA no fuese famoso tan sólo por sus arcades, sino por sus sistemas domésticos. Sin duda, parte del éxito de Megadrive se debe a ella, pero eso ya es otra historia…
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manu
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