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SPIDERMAN - TOBEY MAGUIRE
Spider-man es, sin ninguna duda, la marca visible de la casa "Marvel", junto con los X-Men, que también han tenido su
propia trilogía adaptada al cine, con bastantes buenos resultados.
El personaje nació cuando una araña radioactiva picó a Peter Parker, y éste decidió adoptar esta personalidad secreta
para luchar contra el crimen. Spider-man ha sido siempre lo que Peter Parker no se ha atrevido a ser. Mientras Peter era
un muchacho tímido y aplicado, Spider-man es socarrón, irónico y temerario. No duda en arriesgar su vida para salvar a todas
las personas que le sea posible. Y realmente disfruta con lo que hace. En las dos partes anteriores podemos comprobar como
se divierte colgado de su telaraña de aquí para allá. Esos momentos son en los que puede escapar de su vida gris y llena de
problemas como Peter Parker para darle un sentido a todo. Es el sueño de millones de adolescentes a lo largo y ancho del planeta.
Precisamente por esta razón ha llegado a tanta gente. Es un superheroe cercano.
Spider-man siempre puso la vida de los demás por delante de la suya propia, sin pestañear. Salva a niños de ser atropellados
por un camión in-extremis con la misma facilidad con la que sujeta un vagón lleno de pasajeros en el aire con un brazo mientras
con el otro sujeta a Mary Jane, y todo esto recibiendo golpes del Duende. O no duda en lanzarse de un edificio a otro con la
velocidad de un misil para salvar a su tía May, secuestrada por el enloquecido Doctor Otto Octavius.
A lo largo de las dos películas anteriores, hemos comprobado como Spider-man iba controlando poco a poco sus poderes.
Al principio, se le escapaba la tela de araña de sus muñecas, sin que pudiera hacer nada. Esto fue una decisión un tanto
controvertida, ya que el Spider-man original lleva lanzaredes en sus muñecas, diseñados por él mismo. La tela de araña
es también un descubrimiento suyo, un polímero de resistencia brutal a la tensión. Esto hace más creible que pueda colgar
toneladas de peso de un fino hilo, dado que ha sido producto de investigación científica. El problema fue que a los productores
de la primera parte de Spider-man les pareció poco apropiado que un estudiante de instituto fuera capaz de diseñar sus propios
lanzaredes, de ahí que le dieran el origen "orgánico". Eso, además, simplificaba mucho el atuendo, y resolvía el problema de
donde encontrar los materiales para fabricar la red. Los conocimientos científicos de Peter pasaron bastante por alto en las
dos partes anteriores, para darle más importancia a la acción, que es lo que prima en una pantalla de cine.
En cualquier caso, tras unos tímidos intentos de controlar su propia red (una gran escena cómica de la primera parte), nuestro
amigo y vecino se convirtió en un experto acróbata, gracias también a su agilidad mejorada por la picadura de la araña. Lo que
nunca le abandonó es su aplomo para meterse en las situaciones más peligrosas sin dudar ni un instante. Su resistencia a los golpes
tiene mucho que ver con eso también. Los ha recibido de todos las formas y colores posibles, poniendo a prueba su resistencia y
jugándose la vida en cada nueva aventura en la que se veía embarcado, y dando nuevos usos inimaginables a sus poderes.
En cuanto a su evolución personal, pasó sus momentos más duros en la segunda parte de la saga, cuando Peter Parker
decidió enterrarle para intentar llevar una vida normal. Si a eso le unimos que, en ocasiones, se quedaba sin poderes
temporalmente (recordemos la hilarante escena del ascensor), el futuro de nuestro heroe parecía terminar ahí.
Pero como no podía ser de otra forma, el destino no quería que Spider-man dejase de existir. La ciudad de Nueva York
ya le había manifestado su cariño en otras ocasiones (lo podemos ver en la escena de la lucha en el puente de la primera
parte o en la del tren descarrilado de la segunda), y todos le echaban de menos. Incluso J.J. Jameson, que se había quedado
sin noticias que publicar... Sin embargo, fue la amenaza de Otto Octavius, y el hecho de que eso pusiera en peligro a Mary Jane,
la que hizo regresar a nuestro heroe. Entendió entonces que no podía desaparecer sin más. Que la gente le necesitaba para
combatir el crimen donde quiera que estuviera. Que tenía una gran responsabilidad, debido a su gran poder, y que no podía
darle la espalda, aunque eso le supusiera llevar la vida que llevaba.
Estábamos ya ante un heroe maduro. Un heroe preparado para enfrentarse una y otra vez a todos los enemigos que
pusieran en peligro aquello en lo que él creía. Un heroe al que le esperaban peligros que nunca hubiera podido preveer.
No sólo el tener que enfrentarse, una vez más, a su némesis, si no enfrentarse al peor enemigo que puede existir: el enemigo
que vive dentro de uno mismo. Eso es lo que podremos ver en esta esperada tercera parte...
Mary Jane
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