El Gran Debate
El Gran debate al que nos referimos no tendrá jamás una respuesta convincente, ni que satisfaga a ninguna de las posturas enfrentadas. Una incógnita que hace referencia a Ralph Baer, el diseñador de la Magnavox Odyssey, y Nolan Bushnell.
En 1972, mientras Nutting Associated trataba de conseguir parte del mercado con Computer Space, Magnavox iba mostrando su máquina por todo Estados Unidos a potenciales clientes y distribuidores. Como decimos, estas demostraciones eran casi siempre privadas, pero la máquina se llegó a mostrar también en algunas ferias.
Una de estas ferias se realizó en Burlingame, en el área de la Bahía de San Francisco. Nolan Bushnell fue enviado por la empresa donde trabajaba, Nutting Associated, el 24 de Mayo a esa feria para investigar posibles novedades.
Tiempo después, Atari comenzó a producir juegos de Pong, y Magnavox argumentó ante la corte de California que Pong violaba varias de las patentes que Baer ostentaba con la Odyssey.
El principal problema, es que Baer documentaba hasta el más mínimo detalle de todos los proyectos en los que participaba, incluyendo las patentes y las notas de desarrollo. Mientras que Bushnell era absolutamente caótico, no documentaba absolutamente nada, y si lo hacía era tan ilegible que lo mejor era empezar desde cero, como hemos comentado anteriormente en la creación de Pong por parte de Allan Alcorn.
Bushnell y Atari no tenían el dinero suficiente para enfrentarse a Magnavox en un litigio que podría haber costado un millón y medio de dólares, por lo que Bushnell consiguió llegar a un acuerdo con Magnavox, haciéndola única licenciataria de Pong, provocando también que futuros clonadotes de Pong, fueran perseguidos, esta vez hasta la saciedad por Magnavox. El trato que Bushnell consiguió fue genial, teniendo que pagar prácticamente nada y consiguiendo llenarse los bolsillos con Pong.
El caso por tanto nunca llegó a tratarse en las cortes, pero aún queda la duda de a quién podría apodársele como el “Padre de los Videojuegos”. Hay opiniones en ambos sentidos, pero una vez contada la historia, es mejor que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones.
1973
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