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Miércoles, 08 de Septiembre de 2010
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Steven Soderberg
Intérpretes: Benicio del Toro, Demián Bichir, Santiago Cabrera y Elvira Mínguez
Género: Drama/Biografía
Duración: 2h 20min
Año: 2008
Che: El Argentino es la primera parte de la mega-película sobre la vida del revolucionario Ernesto ‘Che’ Gevara que planeó el conocido director Steven Soderberg (desde la clásica Sexo, mentiras y cintas de vídeo, pasando por la trilogía de Danny Ocean, hasta éxitos como Erin Brocovich o Traffic) a lo largo de ocho años. Estos ocho años de producción han desembocado en casi cinco horas de metraje divididas en dos películas, la primera de las cuales nos ocupa.
Lo primero que hay que resaltar es que no se trata de su mejor trabajo, ni mucho menos. La película es larga, lenta, sin evolución ni de personajes ni de situaciones, monótona, gris y larga otra vez. Sin ver la segunda (y sin ganas, la verdad), no es difícil aventurar que le sobran unas cuantas horas a esas cinco totales. Pero como la moda es hacer superproducciones de horas y horas para, en cierta medida, justificar el que te cobren más de 7€ por una entrada de cine, pues tenemos resultados como éste, en el que se sacrifica la calidad por la cantidad.
La película se centra en la figura histórica del Che durante la revolución cubana de finales de los cincuenta, especialmente del Che que combatió en Sierra Maestra: la vida de la guerrilla, la relación con los habitantes de la región y alguna que otra batalla. Además se incluyen fragmentos de entrevistas que grabó en los Estados Unidos en su viaje a las Naciones Unidas, siempre reinterpretado por Benicio del Toro. Como no es plan de entrar a debatir aquí la importancia histórica de su figura, ni el tratamiento que ha recibido su vida por ambas partes, ahí están los libros de Historia y todo el material documental que se ha creado.
Sin embargo, la película sí puede resultar interesante para todos aquellos que no conocieran la imagen del Che, o para todos aquellos que lo conocen más como un icono comercial (gracias a la gran foto de Alberto Korda y el canibalismo de la sociedad) que como un personaje real. Al fin y al cabo es una especie de documental hecho película. Y aunque la película me haya parecido muy mejorable, puede ayudar a entender mejor esta figura y lo que supuso para toda la Iberoamérica de la segunda mitad del siglo XX, algo que nunca está de más recordar, tal y como están las cosas… Pero no quiero entrar en divagaciones políticas.
Lo mejor de toda la película es sin duda el reparto y su actuación. Benicio del Toro está absolutamente brillante en su papel del Comandante, no sólo por su caracterización física, que es impactante, sino por la comodidad que demuestra en el papel: no fuerza su interpretación intentando imitar al Che, sino que lo amolda a su propia visión en un gran trabajo. Mención aparte para el desconocido Damián Bichir, que se come la pantalla en su papel de Fidel Castro: una actuación brillante que parece revivir las imágenes que hemos visto del joven líder cubano. El resto de actuaciones se adaptan a estas dos piedras angulares y no llaman especialmente la atención, con personajes como Camilo Cienfuegos, Raúl Castro o el coronel Hernández.
Los aspectos técnicos de la producción son los que cabría esperar: efectos especiales sobrios, sin batallas espectaculares ni toneladas de pólvora pero que logran recrear con tino aunque sin demasiado gancho los cruentos enfrentamientos entre la guerrilla y los soldados leales. Lo que ha sido todo un acierto ha sido el rodar la película en el idioma nativo del Che, sin doblajes ni traducciones completas. Sólo están en inglés (subtituladas en español) las voces de los americanos que entrevistan al Comandante o se relacionan con él en estas escasas escenas (que son casi lo mejor de la película). Y poco se puede decir de la banda sonora, porque es casi inexistente. Apenas un toque aquí o allá que no acaba de encajar.
En definitiva, estamos ante uno de esos llamados bio-pics que podía haber dado para bastante más teniendo en cuenta la importancia del personaje pero que, al menos, servirá para que las nuevas generaciones no olviden al Che real y no al producto de la “cultura occidental”, con sus luces y sus sombras, su forma de pensar y sus actos, y lo que supuso para la evolución de toda Iberoamérica y sus movimientos que aún colean hoy en día. Quizá las dos horas y pico que quedan por ver merezcan más la pena y nos muestren su época más desconocida como ministro cubano y como líder guerrillero a lo largo y ancho de Sudamérica. Ya veremos.
davidcg
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