Es complicado innovar dentro de una misma saga de lucha; ejemplos tenemos todos los que queramos, y esta saga no es una excepción. La primera entrega tras el genial Soul Blade, fue la que introdujo más novedades en la jugabilidad, con el guard impact y la posibilidad de movernos alrededor de nuestro adversario. El resto de entregas han crecido sobre las bases del juego de Dreamcast con mayor o menor acierto.
Y no, esta quinta entrega (a pesar del título) no acierta excesivamente. El juego de lucha con espadas de Namco se presenta con la única novedad del juego online en sus características y un reclamo importante con la inclusión de personajes de Star Wars en el ya de por sí extenso elenco de personajes de los que disponía el título.
Los modos de juego de los que dispone son poco menos que lamentables, un triste acompañamiento al verdadero protagonista del juego, el modo online. Destacar aquí que el modo historia, que podría haber tenido algo más de interés para los seguidores de la saga, cuenta con únicamente cinco enfrentamientos, dos de ellos múltiples. En aproximadamente diez minutos lo habremos terminado con cualquiera de los luchadores del elenco. No hay interés por parte de Namco de ir contando la historia con algún vídeo intermedio, simplemente cinco combates, obtener entre medias un personaje para desbloquear, acabar con el enemigo de turno y una pequeña animación junto a un parquísimo texto que nos revela absolutamente nada.
El pretexto para meter con calzador a los personajes de Star Wars que aparecen en el juego es, como poco, vergonzoso.
El único modo de juego que podremos utilizar para pasar un rato fuera del online es el denominado Torre de las Almas Perdidas. Se juega con dos luchadores, de forma que si uno queda fuera de combate aparecerá otro para que podamos seguir luchando. Hay sesenta pisos que subir (y bajar), cada uno de ellos con enemigos y combates en situaciones especiales. En este modo podremos conseguir artículos con los que equipar a nuestros luchadores en otros modos de juego. Es la principal novedad del juego en solitario, bastante pobre si tenemos en cuenta los modos extra con los que contaba la tercera entrega.
Novedades en el sistema de juego no podemos destacar muchas, pero las hay. Sea como fuere, hay que decir que es complicado mejorar un sistema de combate tan pulido y tan bien diseñado como el de esta saga, por lo que la principal virtud de Namco aquí radica en no tocarlo demasiado. Para empezar, aunque seguimos sin poder romper el arma de nuestro adversario (esto quedó erradicado desde Soul Calibur) ahora podemos dañar su armadura. Bajo la barra de vida aparecen tres bloques que representan la parte superior, media e inferior de la armadura. Con nuestros golpes podremos ir reduciendo estos valores e ir eliminando la armadura de nuestro adversario, de forma que nuestros golpes le hagan más daño.
La otra novedad es la inclusión de unos golpes críticos que se consiguen eliminando el alma de nuestro rival. Para hacerlo, debemos atacarlo sin descanso, de la misma forma que funciona la barra de guardia en la serie Alpha de Street Fighter, de forma que le obliguemos a tener que cubrirse continuamente. Si insistimos, llegará un momento en que el contador de alma se vaciará dejando a nuestro oponente descubierto para que podamos hacer estos golpes especiales, que bien ejecutados acabaran con toda la vida del rival.
Son dos buenos añadidos en el sistema de combate que, si bien no añaden características excesivamente novedosas, le aportan nuevas formas de afrontar los duelos en Soul Calibur.
El juego cuenta con un modo para crear nuestro propio personaje siguiendo unas pautas, que podremos posteriormente elegir en diversos modos de juego. De nuevo, nos encontramos ante un modo que ya habíamos visto en anteriores entregas y que realmente no aporta más que relleno al modo online.
Así que vamos con él. Realmente este es un modo de juego que ya esperábamos en la tercera entrega, y que llega ahora con no demasiadas posibilidades. Podremos jugar partidas rápidas contra otros oponentes de nuestro nivel, partidas con personajes creados por nosotros en el editor o con amigos. Como veis, no da mucho de sí y aunque el modo online no deja de ser una experiencia un poco más amplia que si jugásemos con los amigos al lado, resulta divertido poder batirte con gente de todo el mundo.
Sin embargo, al igual que en el resto del juego, se echa de menos un mayor trabajo por parte de Namco. Un modo de juego por parejas, combates múltiples o en escenarios especiales (o diseñados por los propios jugadores) son sólo algunas de las opciones que se nos ocurren que podrían haber aparecido en un modo de juego que llevábamos tanto tiempo esperando. Es por esto que, a pesar de que este modo es lo mejor del juego, se queda en prácticamente nada si lo comparamos con las posibilidades online de otros títulos.
Gráficamente en cambio, el juego luce a un nivel magnífico, digo de obras anteriores de Namco. El modelado de los luchadores es soberbio, así como sus diferentes trajes. Los escenarios en cambio nos han gustado algo menos, ya que llevamos mucho tiempo esperando a que se decidan no sólo a hacerlos con posibilidad de caída sino que tengan varios niveles por ejemplo. Algunos fondos además no están a la altura del apartado gráfico global del juego.
En el apartado musical el juego cumple, una vez más, a un nivel excepcional, con unas melodías épicas y que se integran perfectamente en la atmósfera del juego. Mención especial para los amantes de Star Wars, con la inclusión del Duel of the Fates.
En conclusión, un juego de lucha que ya habíamos visto muchas veces anteriormente al que sin duda le falta trabajo, mucho trabajo, y que destila una dejadez impresionante en cualquiera de los modos de juego que elijas. Una pena.
miguel
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| Los modos de juego que ofrece el juego son realmente escasos. Basados en las anteriores entregas, se nos ofrece el peor modo historia de toda la saga, un modo arcade sin novedades y un modo online muy cortito. Las novedades en el sistema de juego tienen un impacto mínimo, aunque hay que decir que sigue siendo un gran juego de lucha como tal. |
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| Mantiene la jugabilidad de siempre, con la misma configuración de botones y de combos, junto a las novedades de la armadura y las almas. |
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| Excelente trabajo el realizado en este apartado, con unos modelados, animaciones y texturas realmente impresionantes. Los escenarios nos dejan con ganas de bastante más pero respecto a las melodías, como siempre, completamente satisfechos. |
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