El Profesor Layton y su aventajado alumno Luke se dirigen a St. Mystere a petición de la viuda del Barón Reinhold para localizar el tesoro conocido como la manzana dorada.
Sólo una cosa separa a nuestros amigos de su objetivo: el amor que los habitantes de St. Mystere sienten por los puzzles, ya que aprovecharán casi cada ocasión para plantearnos uno, dándonos a cambio objetos para los distintos minijuegos o información.
Estos puzzles son, al principio, de solución rápida, e irán aumentando de dificultad conforme avancemos. Para resolverlos deberemos utilizar la lógica, la geometría, el cálculo y la visión espacial o lidiar con curiosas ilusiones ópticas (aparte de con unas pocas malas traducciones que provocarán que algunos de los puzzles sean casi imposibles de resolver a la primera, o a la quinta, sea dado el caso).
Aparte de los que nos plantearán los aldeanos, podemos encontrar puzzles escondidos en prácticamente la totalidad del pueblo (desde en una vela, hasta en el agujero de una alcantarilla). En caso de no encontrarlos se "teletransportarán" a la casa de la señora Enigmina, una afable ancianita que "cuidará" de ellos hasta que decidamos volver a resolverlos. Por un lado es un enorme alivio para todos aquellos que en un determinado momento deseen avanzar con la historia sin verse continuamente detenidos por un sinfín de puzzles accesorios. Por otro, si persistimos en ese continuo avance sin detenernos convertiremos un profundo y entretenido juego en una actividad pasajera que no durará más de unas ocho horas.
En muchos casos nuestro ingenio no será suficiente para resolver los, en algunos casos, endiablados enigmas a los que deberemos hacer frente. Para solucionar esto contaremos con unas monedas que encontraremos escondidas en cualquier rincón del pueblo (incluso los que no parecen al alcance del personaje, como el reloj de una torre). Si nos molestamos en buscar, nos daremos cuenta de que son muy numerosas, llegando a sobrar un buen número de ellas al terminar el juego. En caso de no hacerlo es más que probable que nos quedemos atascados en algún puzzle.
Volviendo a los minijuegos antes mencionados. Éstos consistirán en:
- Colocar una serie de elementos decorativos en las habitaciones inicialmente vacías de Layton y Luke hasta conseguir la habitación de sus sueños.
- Ordenar los fragmentos de un viejo cuadro como si de un puzzle se tratase.
- Montar nuestra propia "mascota" mecánica.
Estos minijuegos nos permitirán relajar nuestra mente de la a veces asfixiante dificultad de algunos puzzles, o simplemente desconectar un rato.
En este juego nuestra calificación se medirá en "Picarats", unos puntos que se nos darán al resolver cada puzzle (cuanto más complejo, mayor número de éstos). Obviamente, no tendría sentido que nos dieran la misma puntuación si resolviéramos el puzzle a la primera que a la cuarta y por ello, nos penalizarán tras cada fallo (con un límite de 3 penalizaciones).
Estos Picarats nos permitirán acceder a una serie de extras (secuencias animadas, archivos de audio…) que se irán desbloqueando cuando alcancemos un determinado número de ellos.
El pueblo en el que transcurre la historia, St. Mystere, está perfectamente señalizado, con lo que no tendremos que perder el tiempo buscando puertas o caminos colocados en zonas por las que en un primer momento no se nos ocurriría mirar. Tampoco tendremos posibilidad de perdernos, ya que en la pantalla superior veremos un mapa del poblado, señalizando nuestra localización. Esta señalización aparecerá al pulsar con el stylus una marca en forma de zueco en la zona inferior derecha de la pantalla. Los escenarios son estáticos, siendo las animaciones existentes las de los habitantes del pueblo.
La exploración funciona de forma idéntica a la de una aventura gráfica, sólo que mucho más simple. Pulsando con el stylus en las distintas partes de la pantalla realizaremos automáticamente todas las acciones disponibles: explorar, hablar, encontrar monedas o puzzles y también resolver estos últimos. En algunos momentos, esta pausada tranquilidad se verá intercalada con secuencias animadas que nos permitirán disfrutar en todo su esplendor de situaciones que, con un sistema estático, serían imposibles de describir en su totalidad.
Respecto a los gráficos, son característicos del estilo manga (se han inspirado en los animes del estudio Ghibli, creadores de películas como "Mi Vecino Totoro" o "El Viaje de Chihiro"). Con ellos, los diseñadores dan a cada uno de los habitantes un toque de personalidad característico que lo convierte en un ser entrañable y particular, digno de ser recordado.
Junto a unas voces que dan un carisma extra a los personajes principales, encontramos un apartado sonoro que, sin ser demasiado variado, cumple con su función de manera encomiable.
Como conclusión podemos decir que nos encontramos ante una aventura muy entretenida, altamente recomendable para todo aquel al que no le importe estrujarse un poco el cerebro.
sergy
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| La historia es atractiva, el planteamiento muy original y curva de dificultad está bien ajustada. |
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| Los gráficos son adecuados y las escenas de calidad pero, por otro lado, aunque la música no está mal, resulta poco variada. |
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